¡Buenos días! A propósito de ayer con el 60 aniversario del estreno mundial de Mary Poppins, estoy llegando a oír cosas con las que pongo en duda si el ser humano, cada vez en más casos, conserva lo racional que le corresponde por naturaleza. Leo las declaraciones de no recuerdo quién (una actriz, una cantante, quizás una modelo), en las que afirma que Disney le ha hecho mucho daño. Asegura que películas como La Cenicienta o Blancanieves le hicieron creer desde niña en los príncipes azules, idea infantil que ya siendo mujer no ha tenido nada que ver con su frustrada vida sentimental. Yo puedo entender que haya patrones cortados que por algún tiempo nos confundan la realidad con cuentos de hadas, lo mismo que mi insistente romanticismo, y en tantas veces fallidas, albergó la esperanza de que el amor eterno se encontraba a la vuelta de bailar un bolero. Pero finalmente lo que hace daño o causa sufrimiento es el desamor, del que no tienen la culpa ni Walt Disney ni Los Panchos. ¡Feliz jueves!





