¡Buenos días! El amor ha sido siempre para mí el centro de gravedad de la vida. Encontrarlo fue continuamente mi gran obsesión, podría decir que desde la niñez. Nada consiguió desorientarme de esa meta, la meta por excelencia. No tuve ni con la música la más mínima confusión. Y un día, entre mis lecturas, me encontré con que los genios tampoco andaban desviados, por muy grande que fuera su celebridad. Si me era imposible compararme con sus talentos, desde luego estaba a mi alcance coincidir con ellos en que el amor empieza y acaba siendo lo más importante. Un día cayó en mis manos una entrevista al Nobel de Fisiología y Medicina Severo Ochoa. Y le preguntaban, ya viudo y hasta desesperado por no hallarle sentido a su existencia:
-Si pudiera, ¿qué repetiría de su vida?
-Volvería a casarme con Carmen.
-¿Y el Nobel? ¿No le gustaría recibirlo de nuevo?
-No, eso con una vez basta.
¡Feliz martes!





