
¡Buenos días! Daba yo una vuelta por la planta baja de El Corte Inglés del Duque (el único entonces de Sevilla), cuando me topé con que Manuel Ferrand firmaba sin parar ejemplares de sus obras. Ferrand era ya por aquel entonces un notorio escritor sevillano que había ganado en 1968 nada menos que el Premio Planeta por su novela «Con la noche a cuestas», inspirada en la construcción de los primeros bloques del barrio de Los Remedios. Al descubrirlo en su stand quise también su dedicatoria y autógrafo; pero con sólo 14 años yo no tenía dinero para comprarme su libro. Y quien no tiene dinero, más le vale que tenga ocurrencias. Así que cavilé que mi escuálido presupuesto sí me daba al menos para hacerme con una postal de Sevilla en un módulo próximo dedicado a souvenirs. Como si tal cosa me presenté ante el escritor con mi única y modesta posibilidad de que me atendiera en la admiración que le tenía. Miró mi postal nada original de Giralda y Torre del Oro, la colocó en su mesa por el reverso destinado a las misivas rápidas y breves donde contar felices viajes desde nuestra capital, me hizo una pasada visual con asombro, de arriba a abajo, como si me escaneara, y en un pis pas me correspondió amablemente con su firma y el veloz dibujo que en pocos y certeros trazos hizo del atrevido chaval que no se rindió a llevarse un recuerdo del genial e inolvidable Manuel Ferrand. Post data: comprobé que en segundos se había percatado de mis ojos orientales, tan de algunos en mi familia. ¡Feliz lunes!





