¡Buenos días! Estaba entrando hace unas semanas en un hotel de Barcelona, cuando mi hermana Pilar me comunicaba la triste noticia de la muerte de Pepe Luis Vázquez. Fue un gran amigo de mi familia, un tipo estupendo y bueno del que tuvimos la suerte de que se hiciera habitual entre nosotros viniendo a comer a casa. Tengo muchas fotos del torero por aquellos años en los que, sólo siendo ya novillero, llenó las plazas bajo el signo de una expectación como ha habido pocas con otros que empezaban. Guardo incluso las que le hice en soledad, con su mozo de espadas Flores, en la habitación donde se vestía pensando y pesando la Maestranza. Pero de entre todas esas fotos, hoy me quedo con esta junto a mi padre, asomados a la terraza de nuestro domicilio en la calle Imagen. Es de un gran valor sentimental, porque mi padre fue pepeluisista de toda la vida y ahí el tiempo lo reunió con el hijo y sucesor del gran maestro de la escuela de torería más sevillana. ¡Feliz domingo!





