¡Buenos días! Escribir no le corresponde por entero a quien lo hace. Lo tengo a la vista en cuanto leo cosas en respuesta a mis palabras. A veces son respuestas absolutamente insospechadas, tomando una dirección inimaginable desde el punto de partida de lo que yo he dicho. Increíble. Fuera de mi control. Surge la idea inesperada lectores que te hacen dudar si realmente te han leído a ti o a otro. Me recuerdan a una señora que en la calle me dijo un día: «¡Qué sevillanas más lindas cantas!». ¿Con quién me confundiría? ¿Me había escuchado alguna vez siquiera en cualquiera de mis baladas románticas? La escritura -alguien dijo esto- es un acto de colaboración entre escritor y lector. Pero, claro, no deja de ser un acto que requiere de buenos colaboradores. ¡Feliz martes!





