Buenos días!!! En mi vida hubo cantantes como compañeros de fatigas. Ellos nunca lo supieron ni tuvieron idea de la de horas que pasamos juntos en mi habitación. Desgranaban en sus discos un surtido repertorio de desamores donde se podía escoger al gusto del sufridor que era yo. Clavaban mis penas con una exactitud de versos imposible de superar, como si me hubiesen espiado en despedidas para siempre o soñando regresos imposibles… Cómo me sentía de comprendido. Uno de esos cantantes fue Perales. Y gracias a esas piruetas mágicas que tanto me ha regalado y sigue regalándome la vida, un buen día me vi almorzando con él en su domicilio de Cuenca, cuatro plantas de una de esas casas colgantes de la ciudad encantada. Perales acababa de conocerme, pero no se pudo imaginar cuánto le conocía yo a él. ¿Quién sabe si el mejor amigo invisible es aquel que canta tus soledades? Feliz viernes!!!





