¡Buenos días! Hoy es el cumpleaños de nuestra querida y admirada Natalia Figueroa, a quien ya hemos felicitado directamente hace un rato. No sé cuántos cumple ni me interesa, porque yo a una mujer nunca le pregunto ni por su edad ni por su perfume. La leí por primera vez en el desaparecido diario Pueblo, después la veía en TVE colaborando con Antonio Gala en la serie «Si las piedras hablaran» (memorable el capítulo dedicado al Alcázar de Sevilla), y posteriormente como colaboradora de ABC y zampándome el placer de un libro suyo titulado «Tipos de ahora mismo». Desde ese seguimiento y admiración continua, se pueden imaginar la sorpresa que me llevé el día que recibí un WhastsApp de la propia Natalia en el que me decía: «Quiero felicitarte por lo que has escrito de Raphael con motivo de su concierto en La Antilla. Además de las cosas preciosas e importantes que dices de él, está tan bien escrito…! Y leer algo muy bien escrito es cada vez más difícil». En una tarde de Venecia, Natalia no dejó dudas acerca de sus bellísimos ojos claros de enamorada, y fue espaciando sus artículos mientras se dedicaba, como hasta ahora, a su marido y a su familia. Se cumplieron los versos de un soneto que Pemán le dedicó, como invitado a aquella sonada boda, en una cuartilla que tomó del Hotel Danieli mientras se celebraba el banquete: «¿Y Natalia?, le pregunté a las flores. Y ellas me dijeron: «A Natalia nos la ha robado al paso una canción». ¡Feliz sábado!
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