¡Buenos días! Antonio Burgos llegó a escribir sobre mí, allá por 1992 en el diario El Mundo, que mucho estaban cambiando las cosas en Sevilla cuando el director del Boletín de las Cofradías estaba grabando un disco. Evidentemente que conmigo ya no eran los tiempos de Marín Vizcaíno. ¡Si usted supiera, mi admirado Burgos, lo que siguen cambiando las cosas aquí en Sevilla! Eso, en velocidad, no lo iguala ni un trilero. Hoy me he encontrado en la Avenida a unos japoneses haciéndose el reportaje fotográfico de su boda. No eran ni las siete y media de la mañana. Si los hubiera visto Haretón metidos en el carril bici en vez de llevarlos al Alcázar o a la Plaza de Doña Elvira, buscando los recoletos y románticos rincones del Barrio de Santa Cruz… ¡Feliz jueves!





