¡Buenos días! Y la vida siguió por esta mañana de agosto, camino del primer rayo de sol sevillano de la Virgen. La vida estuvo ahí, de nuevo y muy temprano, para quienes aún tenemos el privilegio de afrontarla, los que todavía no hemos cumplido el ciclo de las obras por hacer, aquellos habitantes del milagro y el regalo de cada amanecer. Nos movemos por la dicha, no siempre advertida ni consciente, de abrir los brazos a esta luz de mortales, en minúscula pero inmensa, hasta ser llamados para habitar la Luz con mayúscula que dejará esta nuestra de ahora comprendida como un rápido simulacro del tiempo que nos toca aprovechar con intensidad. Es oro. No está para perderlo ni un segundo. ¡Feliz miércoles!





