
¡Buenos días! Hablaba hace poco de cómo la felicidad se vive tantas veces con el miedo a perderla, a que cambie la suerte de tenerla. Y de la felicidad al amor sólo hay un paso, si es que no se trata del mismo. Famosas canciones han escrito esto dejando un gran testimonio de nuestros más humanos temores. Una de ellas, y sin el más mínimo disimulo, fue la gran copla “Tengo miedo “, donde se dicen perlas como la de que “cuando de veras se quiere, el miedo es tu carcelero”. Y en todo el centro del gozo de “Corazón contento” se canta “le doy gracias a la vida y le pido a Dios que no me faltes nunca”. Son dos meros botones de muestra, pero busquen, hagan memoria, comprueben cuántas les salen. ¡Feliz domingo!





