
Buenos días!!! Ayer fue febrero como si ya hubiera sido marzo. Ayer la tarde se saltó una estación, el invierno quedó irreconocible y la ciudad se creyó en primavera. La luz y la brisa por los naranjos aún en gestación, nos hacían mirar hacia sus ramas, entre sus hojas, por si descubríamos un anuncio blanco de azahar. Aún no. Pero volvíamos de ver a las Angustias de Los Gitanos cargados de presentimientos. Recorrimos calles de esas largas y estrechas (las calles estrechas de Sevilla que canta Perales), casi solitarias, por Santa Paula y San Marcos, y por las que se adivina la nueva Semana Santa. Son esas calles que no pisamos en otra época del año, en las que casi no sabes ni por dónde vas y te orientas con las agujas altas y hermosas de las espadañas de los conventos. Son esas calles por las que ayer domingo sonó una ilusión de Hiniesta azul y plata, mientras nos llevaba por ellas una inquietud prematura de estrenos y palmas en la mano. Las cruzamos apresurados como si ya ayer cortáramos caminos que nos llevan en busca de cofradías. Feliz lunes!!!





