¡Buenos días! Entre un entrevistador y un entrevistado queda un espacio en el que yo particularmente procuro aprender de ambos. El de la entrevista es uno de mis géneros periodísticos favoritos. Que sea buena o mala depende de aunar o no dos mediciones intelectuales de altura. Para la historia televisiva quedaron los encuentros frente a frente de Jesús Quintero y Antonio Gala. No tuvieron desperdicio ni por el uno ni por el otro. Fue patente, y hasta docente para periodistas, que la entrevista requiere, en su máximo nivel de rendimiento, de unas cuantas reglas de oro, sin las cuales se desvanece el interés inicial. Apunto como una de esas reglas proponerse un ambiente de autenticidad, eliminando todo acuerdo previo sobre licencias y prohibiciones que determinen las preguntas. Las más grandes entrevistas no han de pasar por la antesala de un contrato. Hay más leyes a las que obedecer. Para otra ocasión. ¡Feliz viernes!





