¡Buenos días! La época apacible y el tono natural de Mariano Medina como hombre del tiempo en la tele, es ya una especie de fósil, cuando empezamos a saber qué era un mapa con isobaras y las aprendíamos a golpe de puntero. Todo eso fue convirtiéndose, poco a poco y en un largo proceso de años, a la ley máxima de conseguir audiencias. De ahí que las predicciones meteorológicas hayan terminado siendo una película de terror que pretende asustarnos como si fuéramos imbéciles. La palabra clave que se usa es la de alerta. Y los nuevos hombres o mujeres del tiempo dan sus avances con movimientos corporales que ansían dar todo un show. Este verano estará lleno otra vez de capítulos tan sobrecogedores como estúpidos. Y encima se asisten de entrevistas callejeras en las que la gente contesta sus impresiones sobre las altas temperaturas como si los 40 grados estuvieran soportándose en febrero. Escuchándolos, cualquiera diría que jamás, antes que ahora, en nuestra vida supimos qué fue hacer calor. ¡Feliz martes!





