¡Buenos días! Los fines de semana dejo que se me peguen las sábanas. Escribí en una de mis canciones que «sólo soy un tipo con prisa, de entrada y salida por donde me dejo ver». Hay gente, esa que nunca piensa dos veces siquiera lo que dice, que cree que tengo afición a la prisa, a correr sin sentido, a acelerarme por gusto. Es la gente que te recomienda que pares un poco, como si uno no lo tuviera ya entre sus intenciones y conveniencias. Pero los días, al menos los míos como sé que los de tantos, discurren entre esfuerzos y trabajos para conseguir la economía que permita el nivel de lo básico y la dignidad, cada vez más difíciles. Sumo a eso disciplinas muy sanas como las de ir al gimnasio y andar mucho, mucho, mucho. Y hay momentos imprescindibles como en los que amo a mi mujer, a mis hijas, mi familia, mis amigos… No creo ser muy original, voy en el barco de todos, pero ya doy por seguro que jamás comprenderán esto los vencidos y viejos de alma, los sedentarios que se permiten darme consejos de tranquilidad desde el sofá confortable de sus casas. Yo tengo el mío, cuidado, pero sólo para descansar lo justo de esta inmensa pasión que es vivir. ¡Feliz sábado!





