¡Buenos días! La de veces que el rodaje de escenas de amor entre actores habrá provocado el paso de la ficción a la realidad. Cinéfilos hay capaces de darnos una lista bien extensa -y quizás hasta interminable- de casos así en la historia del cine. Yo alcanzo a saber quizás los más notables, como en España sucedió con Javier Bardem y Penélope Cruz, creo que en «Jamón, jamón». O en películas extranjeras de las que resultaron los sonados romances de Spencer Tracy con Katharine Hepburn, sin olvidar, por poco que yo sepa de estos flechazos bajo la luz de los focos y ante las cámaras, la tórrida, intermitente y apasionante relación de Richard Burton con Elizabeth Taylor. Se diría que la interpretación puede llegar a tener un límite; y que hay besos insuperables que siguen brotando más allá de lo que dura una secuencia. El amor es una acción que desatiende en la gran pantalla la voz imperativa de un director ordenando «¡corten! ¡Feliz jueves!





