Buenos días!!! Tengo la impresión de que para los padres el paso del tiempo nos resulta aún más inverosímil en el caso de nuestros hijos. En pocos días ya, mi hija María cumplirá 20 años, los que yo tuve hace un rato cuando subí a un tren que me llevaría hasta Colmenar Viejo para empezar la mili. Todo parece que fue ayer, canta Café Quijano sirviendo aromas nuevos en esta recién estrenada mañana con humo caliente de boleros. El tiempo nos contiene a todos en un misterio indescifrable que han intentado descifrar tantos ocupados de la ciencia y la filosofía. Pero al final acabamos dentro de una desconcertante incógnita por la que habiendo pasado el tiempo nos deja la sensación de que no hubiera sido así. Será porque te deja los recuerdos ahí mismo y a la mano, con tacto, olores y sabores de presente (como en la magdalena de Proust). Entre los afanes por dar con sus ocultas claves escuché una vez que «el tiempo es una estafa». Puede. Porque se me hace comparable a esos paquetes bien grandes y abultados de patatas fritas que, cuando los abres, se quedan en mucho menos de lo que parecían y esperabas: «¿Y esto es lo que trae?». Hoy está ya aquí este sábado, nuevo, irrepetible y distinto a todos los sábados que tuvimos y que tendremos si Dios quiere. Por más que se llame sábado no tendrá que ver con ningún otro. Entreguémonos apasionadamente a su disfrute. Que sea muy feliz para todos!!!





