¡Buenos días! Tomaba una copa con Los del Río la tarde en la que presentaron su biografía en Villa Luisa, cuando una señora, reconociéndome, se me acercó ante ellos y me dijo: «Usted es cantante, ¿no?». Yo llevaba algunos años sin grabar discos y prácticamente fuera de la decoración, así que le contesté que lo había sido, pero ya no. Entonces Antonio y Rafael me corrigieron de inmediato: «Eso no se deja de ser nunca». Me dejaron pensativo ante una idea nueva para mí y venida de quienes de eso entendían un rato largo, como si supieran de sobra que ser cantante imprime carácter. Al cabo del tiempo he sabido que llevaban toda la razón, que cantar queda siempre en uno, de manera inevitable, aunque haga caminos independientes y ajenos a salir a los escenarios, grabar discos o formar parte de esa dura competición que es el mundo artístico. Lo he descubierto en la etapa más dichosa de mi vida y cuando la voz sale como una necesidad espiritual irrefrenable. ¡Feliz jueves!





