¡Buenos días! La autocomplacencia es para mí una forma de parálisis que se busca uno mismo. Estar encantado de conocerme no forma parte de mi manera de ser; en todo caso estoy encantado de superarme. Soy mi crítico antes que nadie. No me afectan los halagos, ni me rozan, como yo sepa que algo no está bien en mis deberes. Tengo el diagnóstico antes que el médico. Me he pasado la vida entre análisis de mis conductas, de una revisión a otra de mis actos. He tenido que perdonarme muchas veces. Y olvidarme de mí para creer y confiar otra vez, una vez más, en mí. Aprendí a cambiar el paso cuando toca variar la dirección. Por eso me asombra esa clase de gente a la que, por más años que pasen, siempre me la encuentro en el mismo sitio. Incorregibles. Invariables. Sin evolución ni posibilidad alguna de mejoría. No me entran en la cabeza con la de veces que he tenido que asumir que la mía no estaba en su sitio. ¡Feliz martes!





