¡Buenos días! La voz de Tom Jones espigaba aún más las altas torres de la Plaza de España en Icónica Fest. Te parecía mentira que el galés en persona estuviera en Sevilla si te acordabas de aquellos años de adolescente en los que hasta aquí no venía nadie de la estirpe internacional, cuando todo se lo llevaban Madrid y Barcelona, cuando el mundo te quedaba en la lejanía de las revistas musicales, en comprar el Mundo Joven o Discóbolo, en hacerte con los cancioneros del kiosko, uno de los cuales me dio la traducción de Delilah: «Vi que brillaba una luz en la noche estrellada, era la luz de mi amada en aquel ventanal…». Sonaba el Tigre rugiendo su melodía en la noche estrellada que ahora era, increíble, la noche de Sevilla en el Parque de María Luisa, uniéndose en vigor a las trepadoras madreselvas, alcanzando las copas de los árboles y deslizándose de unos a otros con el dinamismo que lo hacía Tarzán entre lianas. Y volvió a conmoverme hallar esa potente voz, masculina y viril, en los desmayos que un día empezaron a inaugurar la posibilidad y el derecho de los hombres a su ternura. ¡Feliz sábado!
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