¡Buenos días! Tengo entendido que hoy empieza oficialmente el verano, al menos se lo he escuchado así a ese meteórologo que tiene su colmo en apellidarse Brasero, lo que me recuerda a lo del jardinero cuya hija se llama Margarita. Empieza el verano, que no es sólo una estación más, sino posiblemente la estación por excelencia, quizás la que tenga más películas, más canciones y, cómo no, más comienzos de amores y -¿por qué no decirlo?- también más finales y melancólicas despedidas. Empieza el verano, que contiene su guiño de llevar al principio la misma V de vacaciones, como si fuera la primera clave de un código para abrir un tiempo memorable. ¡Bienvenido sea! Y que no quede la primavera sin nuestro adiós agradecido, porque se fue lloviendo ayer en Sevilla, como la que quiso hacer un último favor de despedida para dejarnos algo de agua en tiempos complicados de sequía. ¡Feliz jueves!





