Buenos días!!! Recordaba anteayer esos tiempos en los que las cartas se escribieron de puño y letra. Hay ya tantas cosas superadas a día de hoy… Yo nací coincidiendo con muchos cambios que afectaron especialmente a la vida de los hogares. Desde mi infancia pude ver lo que se iba y lo que llegó. El invento de los electrodomésticos provocó esas sustituciones, muy bien recibidas por cierto, porque con ellas se inauguró nada menos que la comodidad. De las barras de hielo se pasó a los frigoríficos (frigorícese decía un anuncio); de calentar en barreños el agua de los baños, a hacerlo con termos; de la copa de cisco a los braseros eléctricos y las estufas de butano o el calor negro; de limpiar la ropa sobre las tablas con ceniza y jabón, a las lavadoras con programas automáticos; de los afeitados con brocha, espuma y navajas, a la maquinilla con pilas; de ocupar la radio un lugar preferente de las casas, a entronizarse en las salas su majestad la televisión; de las cocinas de carbón y leña, a las de gas butano; del mortero y la maja a la túrmix; hasta los suelos dejaron de limpiarse con aljofifa y de rodillas gracias a la idea luminosa de la fregona. Como en la verbena de la Paloma, aquello fue lo de «hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad»… Feliz jueves!!!





