
¡Buenos días! En tertulias o conversaciones tengo de siempre una reacción inmediata a no hablar de lo que no entiendo, sobre todo de lo que no entiendo por completo, de aquello que no poseo todos los datos; lo cual sé que es bastante raro en un país en el que la gente habla de lo que haga falta, sepa o no sepa; el español suele ser un enterao. Así que me veo sin opinar con tranquilidad y soltura sobre el problema que plantea el turismo en tantas ciudades, Sevilla entre ellas. Sigo atento las intenciones de regularlo, al parecer con tijeras que corten por los excesos de un fenómeno nuevo en niveles que lo han desbordado. Mientras tanto, me complazco en la postal de calle vacía al pie de la Giralda, que podría parecer de otro tiempo, pero es fotografía de esta misma mañana al amanecer, cuando sentí para todos los deseos de un feliz lunes.





