¡Buenos días! Sigo diciendo que los 60 tienen 80. Aquella talentosa generación musical de la década prodigiosa está cumpliendo poco a poco esa edad: Raphael, Julio Iglesias, Serrat, Mike Kennedy… y ayer Miguel Ríos. Hay que ver con Miguel Ríos, y por supuesto otros casos, lo que ha llegado a ser un hombre de 80 años, todo menos un anciano. Hoy mismo da un concierto en Granada, la tierra donde nació. Como en su «Santa Lucía», la primera vez que entró en mi vida fue sin anunciarse. Bastó con que sonara por todas partes una canción, «El río», para irme a comprar su disco. Pero yo ignoraba que procedía del rock español más genuino del Price, y que durante una etapa de tímida popularidad se había llamado Mike Ríos. Naturalmente llegué a formar parte del mundo entero que lo conoció catapultado a la fama internacional cuando grabó el «Himno a la alegría», la exitosa idea de un músico de la categoría de Waldo de los Ríos, bien formado en lo clásico y, particularmente, en Beethoven. Por lo demás, el rock nunca fue lo mío; pero las cosas no tienen que ser forzosamente de uno para saber el valor que merecen. Y es que hay tanto idiota que desprecia lo que no entiende… ¡Feliz sábado!
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