Buenos días!!! Tengo páginas enteras llenas de palabras. Palabras y más palabras, palabras sin cesar. Palabras de mi cosecha o refiriendo las de otros. Y ya ves, Dios mío, qué osadía desde hace años; porque lo que yo hago no es para tanto, pues cojo de aquí un pedazo cercano de realidad, y de allí un trozo bien distante de cosas que sólo sé de oídas. No abarco más. No tiene más alcance un hombre. Y si me pusiera a opinar, como poco tendría que saber que la verdad entera no es cosa de humanos.
¡Qué valor este de escribir! Está uno abocado a ser Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. Toma el papel, Dios mío. Te pido lo que me piden otros a mí: escribe, escribe, escribe… Escribe, Dios mío, hágase tu voluntad, porque yo no tengo bastante con mis letras, apenas me dan para unos pocos pensamientos decentes que los demás merezcan para pasarlos desde mi equipaje al de ellos.
El mejor texto de un hombre es el que nos vas escribiendo Tú; porque, al final de todo, la mayor aspiración de un ser humano supongo que está en acabar formando parte de las obras completas de Dios. Feliz miércoles!!!





