¡Buenos días! Conocí el rostro de César Lucas en 1972, gracias a una imagen suya publicada por el libro reportaje «La boda del silencio», aquel que rompió su avezada cámara en Venecia, donde se procuró por todos los medios el enlace secreto de Raphael y Natalia. Pero César Lucas, una vez más, no era «todos los medios», era el medio por excelencia. Y posaba en la Plaza de San Marcos aquel precisamente para quien tantos habían posado antes, los más grandes mitos de la época: Brigitte Bardot, Raquel Welch, Yul Brinner, John Lennon (con quien había convivido un mes del verano de 1968 en el desierto de Almería), y hasta el «capturado» Che Guevara por Madrid. Y siempre -siempre- su musa Marisol, retratada por Lucas hasta en la portada histórica de «Interviú». Es el fotoperiodista que ocupa espacio de relieve y primera plana por todo lo largo y ancho del mejor mundo gráfico a nivel internacional. La vida hizo posible con el tiempo una de sus raras y mágicas composiciones de lugar entre César Lucas y Beatriz Galiano. Hoy es corriente -pero a la vez extraordinario- escuchar a mi mujer hablando desde casa con el gran fotógrafo, disfrutando de esa privilegiada amistad que fue edificando una admiración mutua. Siento como si ella tuviera un excelente profesor particular, «vividor» de intensidades que ahora son lecciones de incalculable valor. ¡Feliz miércoles!





