¡Buenos días! Durante los años de mi niñez y adolescencia, hubo un mundo que me fascinó en proporción directa con lo lejos que me quedaba: el mundo de los creadores, el de los artistas, una raza atrevida y transgresora, enormemente atractiva para quien como yo habitaba en una ciudad cuadriculada y de buenas formas, asesora de tu imagen, consejera de lo que te pegaba y no te pegaba, vigilante de la frecuencia con que ibas a pelarte. Sentí por entonces como si un telón de acero y hasta el muro de Berlín separasen aquel mundo del mío. Sólo podía cruzarlo por el paso control de mi imaginación y esa enorme capacidad para soñar que aún conservo, avalado ya por muchos justificantes de cosas increíbles que se hicieron realidad. ¿A dónde quiero ir a parar con todo esto? A César Lucas, el gran fotógrafo español. Mañana sigo. ¡Feliz martes!





