
¡Buenos días! Hoy se cumplen 60 años de la coronación canónica de la Virgen de la Esperanza Macarena. Como cabe suponer, fue todo un acontecimiento cuyo alcance fue más allá de nuestras viejas murallas junto al Arco. Hasta un sello de correos fue emitido. El mundo entero tuvo noticia de la que el poeta Rodríguez-Buzón llamó «la Virgen de Sevilla» por excelencia. En 1964 yo vivía aún en Los Remedios y recuerdo, como si fuera hace un rato, los cristales de los escaparates de las tiendas y las puertas de los bares con el cartel de Grosso, que pintó a La Macarena con su corona sostenida entre las manos. La coronación estaba prevista en la Plaza de España, con la asistencia del Jefe del Estado, pero una borrasca duradera obligó a trasladar el acto a la Catedral. Incluso tuvieron que pasar muchos días para que dejara de llover después de la coronación y regresar la Virgen a su barrio. Fue cuando, como nos contó en su inolvidable pregón Manolo Toro, los vecinos la esperaron con una pancarta en la calle Parras: «Te fuiste por cuatro días y tardas siete en volver; Madre mía Macarena, ¡no nos lo vuelvas a hacer». Feliz viernes.

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