¡Buenos días! Hay lugares donde queda claro que Sevilla quiere seguir siendo Sevilla. Porque la ciudad de siempre, la que carga a cuestas con sus siglos de historia, parece aferrarse a sus más entrañables y hermosas anacronías. He ahí el ejemplo de la vieja costumbre de pegar en los muros exteriores de sus iglesias las convocatorias de cultos. Ya no son necesarias ni imprescindibles en la era de internet y de las comunicaciones. Cualquier hermandad dispone ya de páginas web con apartados informativos completísimos. O envían puntualmente a sus hermanos los WatsApp que les ponen al corriente y al segundo de toda actividad. Sin embargo, no han querido prescindir de estos bandos en los que sigue haciéndose saber por orden del corazón de Sevilla que Sevilla existe a pesar de todo, a pesar de los cambios. Y el turismo que la invade a diario yendo y viniendo por lo típico y por lo tópico, nunca sabrá de esta Sevilla invisible a sus ojos, la que aún anuncia junto a las puertas de los templos su más sagrada intimidad. ¡Feliz miércoles, víspera de Corpus!





