¡Buenos días! Sólo al amanecer le queda ya a Sevilla el momento de ofrecerse a la vista como la conocimos en un tiempo sin turistas, se entiende sin turistas como ahora, hasta donde andar las calles se hace con la misma dificultad que si recorrieras las de Venecia. A sólo un rato de hacer esa foto esta misma mañana, la cola para visitar el Alcázar entrando por la Puerta del León doblará la esquina poblando de paciencia y calor la larga muralla que llega hasta el Patio de Banderas. Mientras tanto, esta es la única postal posible que se asemeje a las que el sello Escudo de Oro editaba con la visión despejada de la ciudad a plena luz del día. Aquella Sevilla resulta hoy increíble. Y su imagen parece recordarse no en color, sino sepia, como si hiciera siglos de ella. ¡Feliz lunes!





