¡Buenos días! Quizás solemos llamar rutina a lo que no deja de ser extraordinario. Eso de que «volvemos a la rutina», dicho con cierto aire de pesadumbre, probablemente sea una falta de conciencia sobre nuestra suerte diaria. Se acaban unas vacaciones o regresamos de un viaje de placer y tildamos de rutina a lo que viene. Y a mí me da que hay en todo caso una maravillosa rutina, la que consiste precisamente en que todo se repita dentro de una misma y feliz normalidad, sin nada que la altere con malas noticias o que alguien se ponga enfermo. Afortunadamente los días están llenos de maravillosas rutinas. Ir al trabajo, desayunar con panes recién salidos del horno, almorzar juntos y un largo etcétera de cosas por hacer, por más que se repitan una y otra vez, no dejan de ser verdaderos acontecimientos dignos de celebrarse por este regalo divino que es vivir. ¡Feliz miércoles!





