¡Buenos días! Si las crónicas y titulares de los periódicos os son precisas, habrán dejado el dato horario de este Rocío: que los almonteños saltaron la reja exactamente a las 2:56. Y que esos mismos almonteños ya no esperan, ni siquiera por aproximación, a que esté rayando el alba para que la Virgen empiece a recorrer la aldea visitando a sus hermandades. Y que la bulla en torno a Ella se va pareciendo -si no es ya la misma- a la de una Semana Santa en Sevilla. «Cambia, todo cambia», como en aquella canción de Mercedes Sosa, que aquí parece repertorio del mismísimo don Manuel Pareja-Obregón. Con todo, el milagro sigue siendo un milagro nuevo, de esta madrugada. Y al mirarla, y al mirarnos, uno duda si puede sentirse aún entre los bienaventurados que creen sin haber visto. ¿Sin haber visto? ¿Sin haber visto nada? Después de ver a la Virgen del Rocío, no sé yo si puedo seguir contado por las bienaventuranzas… ¡Feliz lunes!





