¡Buenos días! «Se iluminan los cielos cuando amanece…», suena hoy en la acostumbrada música con la que siempre desayuno, la que varía cada mañana convirtiendo en partituras las hojas del calendario. El horizonte es a esta hora temprana divisar un largo friso de flores silvestres por los caminos que exploran polvaredas de lienzos. Desde la lejanía me llega un olor de campo aljarafeño, pinares y marisma. Ya está otra vez la margarita soñando con ser romero. En realidad, estamos soñando todos. Soñando con que salgan las carretas. ¡Ay, mis cosas! El corazón me dijo un día de hace muchos años (de todo en mi vida suele hacer ya muchos años), el corazón me dijo un día que este sueño nuestro fue una vez el sueño de Dios para su Madre. En el principio fue la luz y fue Almonte. Antes, antes que todo, «antes que nada en el mundo, que el cazador y la encina, antes que aquella leyenda de que la vio en la rocina…» Así lo sentimos José María Maldonado y yo, así lo escribimos como si fueran palabras sagradas del Génesis. Ella fue la gran creación que el Creador regaló a la Humanidad. Y lo cantó con toda su alma Manolo Escobar. ¡Feliz viernes!
….





