
¡Buenos días! Por casualidad (y por curiosidad) vino a parar a mis manos un poema de Gloria Fuertes, «Oración». Me impresionó desde los primeros versos: «Que estás en la Tierra, Padre Nuestro. Que te siento en la púa del pino, en el torso azul del obrero, en la niña que borda, curvada la espalda, mezclando el hilo en el dedo…». Le compuse una música y empecé a cantar aquella «Oración» qué sé yo cuántas veces y por cuántos sitios -hasta en iglesias- por donde me la fueron pidiendo a lo largo de muchos años. Andando el tiempo cayó por su peso que acabara grabándola en mi tercer disco. El gran músico José Carlos Seco la orquestó y la revistió de coros elevándola hasta una solemnidad conmovedora. Pero yo me empeñé en lograr una aspiración sentimental por la que no estaba dispuesto a ceder: quería reunir a mi voz con la de la propia Gloria Fuertes, en un recitado a manera de introducción que dejara para siempre el recuerdo de su característico timbre y su peculiar forma de leer. Pero mis finanzas para conseguirlo no eran suficientes para lo que la famosa poetisa entendía que era su cotización. Hube de mantener con ella por teléfono un tira y afloja que continuaré contando mañana. Fue un toma y daca que al final resolví a mi favor y, por supuesto, al de mi disco. ¡Feliz miércoles!





