Buenos días!!! Invitado en Benalmádena a la cena de una entrega de premios Costa del Sol a famosos, durante el aperitivo servido a pie alguien me descubrió de lejos a uno de mis predilectos:
-Mira, allí, está Antonio Gala; con lo que tú le admiras.
-Ya. Pero no me voy a acercar, porque tengo entendido que no le gustan ni los halagos ni que lo aborden. Otra vez será…
Pero cuál fue mi sorpresa cuando al empezar la cena vi que me habían sentado junto a Antonio Gala. Y entonces sí, entonces fui directo con tan ilustre personaje… Como se suele decir con símil taurino, fue mi momento de entrar a matar; y ya sin reparos me la jugué con él al saberme compañero de mesa:
-Mira Antonio, yo no te voy a hablar de usted, no me sale, voy a tutearte. Llevo toda la vida leyendo tus obras, tus artículos, escuchándote hablar… Eres como de la familia de tanto entrar en nuestra casa a través de la tele, cuando, si apareces, enseguida me avisan mis padres: «¡Corre, que está saliendo Antonio Gala!».
Él me escuchó desde aquella serenidad de sabio que tanto le caracterizó y, apoyando a un lado de su silla uno de sus inseparables bastones, asintió con mi decidida voluntad de apearle de todo tratamiento que pudiera distanciarnos lo más mínimo durante aquella cena, justo cuando la vida me había puesto en bandeja (nunca mejor dicho) caer al lado del mismísimo Antonio Gala. Feliz domingo!!!





