
¡Buenas tardes! La vida ha ido recobrando en Sevilla la normalidad. Hubo desde muy temprano una luz sosegada de mayo, una luz fresca y nueva de mes de María o mes de las flores, esa luz prestada hasta ayer a un abril alargado para darle apellido a la Feria. La primera claridad es siempre madrugadora y casi parece asomarse con precaución a las calles, relevando poco a poco al encendido de las farolas. El amanecer no alumbró hoy el regreso de las flamencas que días atrás vieron hasta echarse las lonas y a los camiones de riego baldeando recuerdos. Esa quietud no duró mucho. Al poco abrieron el comercio, las iglesias, los bancos, los mercados… Y esta foto hecha hoy mismo mientras bostezaba el sol, terminó pareciendo una imagen lejana de hace años. Ahora mismo es una estampa imposible. El turismo profana intimidades. Y hago a duras penas mis caminos de siempre como si sorteara bullas de Semana Santa.





