¡Buen sábado a todos! Habiendo pasado ya de puntillas por los días señalaítos, como en la Velá de Triana, de la memoria histórica y su falso guión, miro ahora hacia el templo sevillano del Buen Suceso, donde la Hermandad de las Penas de San Vicente conmemora el cierto y verdadero 150 aniversario de su fundación. La historia no puede ser sancionada por ley en ningún Parlamento. La historia se debe a la investigación, al manejo objetivo de sus datos auténticos. La historia es una labor de valientes frente a su propio pasado. Y vuelvo a las Penas de San Vicente, porque ahora que el Señor ha celebrado sus cultos en la iglesia donde tuvo lugar el origen de su cofradía, muchos dicen haber descubierto esa joya del Buen Suceso. Yo no. Tuve la suerte de llegar en 1965 a la calle Imagen para vivir allí durante muchos años, una calle muy próxima a la plaza recóndita donde se halla la iglesia, carmelita por cierto, y a la que innumerables veces nos dirigíamos por el pasaje del Spala para ir a escuchar misa. Andando el tiempo también se casaron allí mis tíos Mercedes y Alfonso, y andando aún más formé parte de un grupo de catequistas para iniciar a niños en la Eucaristía, con la ayuda de los sacerdotes Pascual, Alfonso, los Antonio, y el inolvidable carmelita Antonio Carmona.







