Humanamente, la visita del Papa a España cabe considerarla un éxito que muchos (incluyendo al nefasto arzobispo Cobo) querrán atribuirse. Espiritualmente, habrá que esperar, porque los frutos en este apartado suelen tardar. No obstante, ha habido algunas disonancias…
Como, por ejemplo, la seguridad exorbitante que ha rodeado al Papa en cada movimiento, con tropecientos policías alrededor; imagen un tanto incoherente con el buenismo de la jerarquía eclesiástica sobre la inmigración masiva e ilegal, cuando uno de los factores del rechazo social es la inseguridad que genera dicha inmigración entre los más vulnerables.
Otra, la omisión en los discursos del Papa a las autoridades y en el Congreso, de una mínima referencia a la grave corrupción política que afecta al Gobierno; lo que induce a sospechar en un posible pacto sobre el contenido de sus palabras, y explicaría los fervorosos aplausos de los socialistas en el hemiciclo, que no se corresponden con lo denunciado por el Papa respecto a leyes impulsadas por gran parte del Poder Legislativo. Otra más, que justo cuando se producía la intervención anterior, se iniciaban las primeras obras para la «resignificación» de un Valle de los Caídos sin defensa por la Conferencia Episcopal.
Otra, la devota asistencia de Pedro Sánchez y catorce ministros a la Misa del Papa en la Sagrada Familia, de Barcelona, cuando evitan participar en cualquier celebración católica, incluyendo funerales por las víctimas de graves sucesos. Y una última, tras la anterior Misa, las imágenes de algunos curas perdiendo la compostura con tal de saludar a P.S. cuando salía de la iglesia. Penoso.






2 Comments
Entre las disonancias que motivó el Papa León XIV en su visita a España, me impresionaron «las imágenes de algunos curas perdiendo la compostura con tal de saludar a PS cuando salía de la iglesia». ¡Me pareció que no saludaban a un converso hermano católico!
Tal vez también me equivoque, pero felicito y saludo al agudo observador Miguel Ángel Loma.
Ha habido milagrosas «conversiones» de políticos, y se rumorea que hasta se ha producido la de algún encumbrado clérigo católico.
Un afectuoso saludo, Claudio.