Mal ha empezado la semana para nuestro alcalde. Cuando más tranquilo estaba, con su pacto de gobernabilidad a las puertas y la salida a todos sus proyectos de legislatura en ciernes, el lunes salta en primera plana la noticia del pacto, que le deja con las vergüenzas al aire frente al califa de San Telmo. Como ya hemos comentado en alguna ocasión, el califa Bonilla no quiere ni oír hablar de gobiernos en coalición con Vox, aunque el verano pasado autorizara tres en su taifa y se apoyara en estos durante cuatro años, que bien parece, anda corto de memoria. Como cantaba el malogrado Pau Donés, “depende, todo depende…”.
Lo más curioso es que la noticia tenía fuente, fuente pepera, para más señas, fuente pepera de familia califal. Lo que viene siendo fuego amigo de toda la vida, “al suelo, que vienen los nuestros” que habría dicho el ministro Cabanillas. Esa misma mañana estaba el sucesor de Mahoma y adorador de Blas Infante, con el pecho de palomo inflamado, desmintiendo las negociaciones, pactos, o cualquier acercamiento a estos despreciables infieles degustadores de jamón.
Para una vez que nuestro querido alcalde estaba quietecito y sin chapotear con sus katiuskas, esquivando denuncias y comparecencias con cierta suerte y mucha ayuda de los no creyentes, viene el del turbante perlado a acuchillarle por la espalda. El alcalde, que ya está acostumbrado a tener que parapetarse, se atrincheró en la Plaza Nueva para que no le pregunten ni la hora, pues sabe a ciencia cierta, que diga lo que diga, será utilizado en su contra. Como no conseguían sacar al ratón del despacho ni con los bodegueros, el miércoles viene el eunuco de la fiera cimitarra, a arrastrarlo a palacio de la corbata. Resultado, que el alcalde se encomienda a la Virgen del Rocio, con la Hermandad de Sevilla como emisaria de sus ruegos. Mal camino José Luis, no te has enterado todavía que tu jefe es mahometano de pura cepa, bueno, pero solo de uvas para mosto Greip sin alcohol.
Tal como sale de palacio el alcalde, con el cuello aún intacto, pero con la marca reciente de la afilada hoja, ahí tenemos calzado con puntiagudas sandalias al califa, contándole raudo a la prensa con los brazos en jarras, “que el niño dice que no, que no ha hablado con nadie y menos con esos infieles adoradores de chistorras”. Lo que parece que no contó, es que a cambio de que siga teniendo un sitio donde anudarse la corbata, al alcalde le ha pedido que se inmole presentando al pleno sus presupuestos. Los mismos que consiguió evitar llevar hace unos meses, al no tener los apoyos necesarios y que como todos sabemos sigue sin tenerlos. Le podría haber evitado la humillación pública, y política, de que se los denieguen la primera semana de junio, pero el califa busca sangre y no le ha dado esa opción. Está claro que busca el desgaste del alcalde hasta la extenuación. Pues una vez devueltas las cuentas por el pleno, cosa que el mismo alcalde da por cierta, nos adelanta que va a plantear una moción de confianza con la que posiblemente tenga que abandonar la alcaldía. Los de Vox no le van a dar el gobierno una segunda vez sin pactar previamente. Otra cosa no será, pero predecibles son hasta el aburrimiento, solo un mensaje y siempre el mismo. Es su mantra y de ahí no los baja nadie.
Lo más triste es que nuestro alcalde lo sabe, de hecho, lo sabe desde año y medio antes de las elecciones, su peor enemigo se sienta en el trono del Palacio de San Telmo y le importa un bledo, o un buen ventoseo de sobremesa, la buena gobernanza, los proyectos o el futuro de Sevilla. Su único objetivo es colocar a algún califal candidato, y para eso tiene que sacrificar al peón del alcalde, que le impuso Casado ganándole un pulso que no olvida, y de camino, a todos los sevillanos que seguimos sin gobierno por el exótico gusto del pavo real de la taifa.
Claro alcalde, como no te vas a encomendar a la Virgen del Rocío, de rodillas tendrías que hacer el camino detrás del Simpecado de Sevilla. Ahora se entiende todo.






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El PP y su fuego amigo, que le pregunten sino a la Cifuentes de dónde procedió el vídeo suyo antiguo robando cremas de belleza que le costó su carrera política en la CAM.