Hemos tenido que despedirnos sin que llegaras siquiera. Y decirte adiós sin haberte conocido. Ha sido como si la punta de una espada desgarrara el cielo […]
A veces la tormenta nos suena bajo los pies, no sobre nuestras cabezas. Nos da la corazonada de lo peor, como si pasáramos tristes y apesadumbrados […]
Tu cabeza no conoció en siglos la derrota de una sola inclinación. Ni un solo Viernes Santo cayó derrumbada sobre el pecho. Nadie lo vio jamás. Y hasta […]