Una espada te ha atravesado el alma, Sevilla. Dicen que te quedas sin Semana Santa, sin tu Semana Santa, la más grande, la más universal y hermosa de cuantas se celebran. No hay otra así. Es inigualable. Es insuperable. ¿Dónde se podría aspirar a esto sin tener a La Macarena, al Gran Poder, a la Esperanza de Triana, al Cachorro, a Jesús de la Pasión…? Dicen que se ha suspendido la Semana Santa. Y dicen mal. Dicen mal hasta los periódicos de toda la vida a los que ya les pegaría saber informar con más veracidad y menos sensacionalismo. Lo que se ha suspendido son las cofradías en la calle. La Semana Santa llegará. Y yo sigo esperándola en esta Cuaresma morada y negra de tantos sufrimientos humanos. Va por ellos. ¡Venga de frente, valientes!





