En estos días y muy tímidamente se han empezado a alzar voces contra el nuevo ministro de cultura del Gobierno Sánchez, su planes museísticos y otros planes que Urtasun – este es el apellido del ministro catalán puesto por Sánchez e impuesto por SUMAR – tiene en su cartera entre los que se encuentra el plan destructor de los museos españoles, museos que desde 2018 son de la Agenda 2030, esa hoja de ruta que la ONU tiene marcada para conseguir la uniformidad mundial. He dicho mundial y pido disculpas, esa uniformidad no es mundial, solo afecta a Occidente y a algunos países orientales, como Japón y poco más.
Sé que me pongo pesada con esto de la ONU y sus agendas, pero es que no tengo más remedio que avisar, una y otra vez de lo que ya tenemos encima, de la manipulación social que estamos sufriendo, en todos los ámbitos, y muy especialmente en el cultural, en el que nos están machacando con una terminología que lejos de ser sostenible, es putrefacta. Ahora todo lleva, o debe llevar, el marchamo de sostenible. Museos sostenibles, arte sostenible, literatura sostenible y hasta musicalidad sostenible. Esto de la musicalidad sostenible no piensen que me lo acabo de inventar, lo escuche hace unos días en Radio Clásica, la emisora de Radio Nacional de España, emisora que antes de esta era Global de la ONU, se dedicaba a emitir música clásica y ahora, pieza musical y pieza músical, mete un mensaje globalista sostenible e inclusivo. Lo que Urtasun y el que le sustituya y el que sustituya al sustituto, van a hacer con los museos españoles es una adecuación de los mismos para aclimatarlos a las ¨nuevas realidades¨ socio – culturales que desde la ONU se están inventando.
Este estado de la situación museística que ha planteado el ministro Urtasun, irremediablemente me lleva a la Alemania de 1937 y a aquella exposición, ¨Entarte Kunst¨ montada por los nazis en la Hans der Kunst de Munich, con obras de las que Hitler y los suyos denominaron ¨Arte Degenerado¨. Aquellas obras de la exposición de Munich eran de lo mejor del arte de la época. Klee, Kandisky, Emil Nolde, Oscar Kokoschka y el resto de los expresionistas alemanes fueron perseguidos y ridiculizados y utilizados por los nazis para manipular a la sociedad alemana de la época. El Ministerio de Cultura español no va a cargar contra el arte expresionista, eso no les interesa, ellos van a por el arte de los siglos XVI al XX, por lo que es posible que veamos desaparecer del Museo del Prado a las ¨Tres Gracias¨ de Rubens, por ser una obra que cosifica a la mujer. y el resto de desnudos femeninos que atesora este museo nacional, incluida la¨ Maja Desnuda ¨ de Goya. Pongo estos dos cuadros como ejemplo de arte en peligro de ser escondido – en Internet ya están censurados – pero también podemos ver cómo se están cambiando las cartelas explicativas de cada cuadro o escultura para ¨adaptarlas¨ a la nueva realidad que se han sacado de la manga y no crean que la cosa se va a quedar en la manipulación de los museos, la cosa llegará a laminar a todas las galerías de arte que verán sus subvenciones peligrar a menos que expongan solo lo que se les diga que es virtuosamente sostenible, para que se pueda educar a la sociedad desde ¨nuevas miradas¨.
Por desgracia, sobre este asunto de la sostenibilidad museística, la nueva forma de mirar, el empoderamiento – se me olvidaba lo del empoderamiento – la igualdad – también se me olvidaba lo de la igualdad – y todo lo demás, habrá tiempo para seguir hablando. Por cierto, mientras citaba a Kokoschka recordé que fue él quien pintó el cartel de las Olimpiadas de Munich de 1972, las Olimpiadas donde la Organización para Liberación de Palestina y su comando terrorista ¨Septiembre Negro¨, secuestró y asesinó a once atletas israelitas que participaban en ellas. Mientras escribía me llegó la noticia de que un nutrido grupo de partidos y asociaciones comunistas había sido autorizado por la Delegación del Gobierno en Madrid, a manifestarse, contra Israel, de la mano del grupo terrorista, ¨Frente para la Liberación de Palestina¨. Con todo esto, ONU incluida, llego a pensar que el ideario hitleriano está triunfando.





