Corría el año 1984 cuando un anuncio en prensa local me llamó la atención: se buscaban profesores con dos o tres horas disponibles a la semana para tutorizar estudios de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) en el Centro asociado de Sevilla, ubicado en aquel entonces en lo que era la antigua Universidad Laboral, luego convertida en Universidad Pablo de Olavide. La vocación docente y la posibilidad de hacer compatible mi trabajo cotidiano con ello, me impulsó a solicitar una plaza para los estudios de Económicas y Empresariales, así como para Acceso para mayores de veinticinco años, que me fue concedida.
Fue así como inicié mi andadura en la enseñanza a distancia, primero prestando mis servicios a alumnos cuya asistencia no era obligatoria a una tutoría semanal; más tarde, con el complemento del teléfono con una línea para cada profesor, y ya cercano el siglo XXI, con la ayuda de los correos electrónicos.
El cambio más radical se produjo a raíz de la pandemia en 2020, con el uso de herramientas como TEAMS, que nos permitían impartir las tutoría on line y poco a poco fuimos viendo como había más alumnos conectados que en modo presencial, hasta el momento presente en que las tutorías son grabadas para que el alumno las vea cuando pueda o quiera.
Eso en cuanto al ámbito académico oficial, pero es que en el mundo de la empresa se iba produciendo al mismo tiempo una evolución vertiginosa en lo que a Formación se refiere: mediados los años ochenta del siglo pasado se puso de manifiesto la necesidad de que todas las grandes empresas tuvieran un centro de Formación propio, dependiente del departamento de Recursos Humanos, que impartía cursos al personal mediante monitores internos (empleados de la propia empresa con perfil docente, que recibían una formación para formadores y daban cursos por las tardes) y/o externos, de firmas proveedoras.
Tuve la inmensa fortuna de participar también de aquella “novedosa” experiencia, desplazándome a cabeceras de zona como Utrera, Estepa, Constantina, Aracena, La Palma del Condado, Cantillana, Bormujos, … para transmitir a compañeros de oficinas de aquellas localidades los conocimientos y la experiencia previamente adquiridos en cursos que yo había recibido antes en Madrid o en la central, cargado con un rotafolios y un proyector de transparencias. Recuerdo como acababa aprendiendo más de ellos que lo que les podía transmitir, con sus vivencias del día a día y el enfoque de ver el negocio en localidades tan dispares con clientes tan diferentes.
La reducción de costes de desplazamiento y la necesidad de flexibilizar el horario de la formación, llevó a todas las empresas a introducir un catálogo de cursos a distancia, con pruebas de evaluación adaptadas al sistema, para que cada trabajador recibiera en casa la formación y acreditara su aprovechamiento ante Recursos Humanos.
El crecimiento exponencial que ha experimentado la enseñanza a distancia (en inglés, e-learning) parece no tener fin en todas aquellas áreas que no sean netamente experienciales, y así vemos como centros tradicionales como la UNED, la UOC o la Universidad de la Rioja no paran de crecer en la matriculación de grados y posgrados, que todas las universidades tienen un catálogo de másteres a distancia (¡hasta las Facultades de Teología!), que estudios como Ingeniería ya cuentan con simuladores para sus prácticas. En resumen: cada vez hay más oferta formativa, oficial y propia, y más personas interesadas en formarse a través de medios telemáticos.
La educación superior está llegando cada vez más a un mayor número de personas (España es el país con más titulados universitarios de Europa en relación con su número de habitantes), y en su democratización está teniendo un gran protagonismo la formación a distancia. Ancypel, la patronal española del sector del e-learning considera que a ello están contribuyendo los numerosos cambios que se producen en el entorno laboral, la voluntad de la mayoría de las empresas de que sus empleados desarrollen una carrera profesional, y la ventaja de hacer compatible la vida académica, la personal y la profesional.
Habrá quien diga que el prestigio ( ¿? ) de una carrera presencial es siempre mayor, y que con la enseñanza a distancia se fomenta el individualismo. Pues bien, les puedo asegurar por experiencia que el grado de exigencia en la enseñanza on line es en muchos casos superior al de la presencial; que he podido ver más solidaridad en los foros de alumnos a distancia que en muchas aulas físicas; que el grado de autodisciplina del que estudia on line, le hace madurar en mayor medida; que he visto alumnos que no han podido entrar en la carrera que querían por no alcanzar la nota necesaria en selectividad y que sí han podido hacerlo a distancia, y, por último, que precisamente gracias a la UNED, muchos españoles que residen en el extranjero han podido continuar sus estudios o realizar un grado o posgrado, examinándose en los consulados o embajadas.
Todo ello no quita para recordar que hay competencias, conocimientos y habilidades que se tienen que adquirir en espacios físicos. Vivimos momentos de Educación permanente (Long Life learning): siempre es tiempo de aprender.
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com






2 Comments
Solo comentar que tuve la gran suerte de tenerte como profesor, desde el minuto uno me hiciste ver lo fácil que era todo si lo explicabas tú.
Gracias profe, gracias por todo.
Un abrazo.
P. D. ¡Qué pena que haya pocos como tú!
Me ha encantado el comentario de Charo. Eso ya dice mucho de tu docencia.
Un abrazo 🤗