En el 90 aniversario del 18 de julio de 1936, emociona toparse en los medios de comunicación con los fervorosos testimonios de las muy diferentes categorías de luchadores antifranquistas que hubo, hay y habrá en todo tiempo y lugar.
Haberlos, haylos que, familiares de prebostes franquistas, tras disfrutar de privilegiadas posiciones en vida del general, nada más morirse y al sentir en el cogote los financiados vientos de cambio, les faltó tiempo para declararse activos militantes contra la dictadura; y con esa fama vivieron muy bien.
Otros, húbolos, preferentemente del mundo de la farándula que, habiéndose pegado una envidiable vida de lujo, muy por encima del españolito medio, tornáronse milagrosamente repentinos comunistoides, pero sin nada que ver con quienes verdaderamente se la jugaban; aunque, lo cierto es que tanto unos como otros pretendían imponernos una inhumana dictadura comunista.
Los hubo también monárquicos donjuanistas y liberales de vida holgada y placentera, pero muy sufridores; acaso tanto como los democristianos que conspiraban entre sacristías y conciliábulos. (A los socialistas no cabe recordarles, porque ni estaban ni se les esperaba).
Pero en cualquier caso, los que abundan cada vez más son aquellos que, al revisar la fecha de su nacimiento, su mayor mérito sólo pudo consistir en negarse a jugar en la guardería o en dar pataditas antifranquistas en el seno materno. Y sin embargo te explican sin pudor cómo padecieron el terrible franquismo.
Y es que, para un auténtico antifranquista, no hay barrera ni grosera circunstancia temporal que le impidiera combatir heroicamente contra Franco.






2 Comments
Y es que «A Rey muerto, Rey repuesto» con tal de no perder prebendas y favores, sea rey nacional, rey republicano (hoy le llaman monarquía parlamentaria con sistema democrático) premier comunista o, al menos, presidente socialista. Hay quienes habiendo sido «nonatos» o «mocosos intemperantes» en tiempos del «Generalísimo» parecieran mantener recuerdos «virtuales» o de «inteligencia artificial» que les confirman haber combatido contra Franco. La zurda ideológica no abandona los sueños y «La vida es sueño» (Pedro Calderón de la Barca).
Sorprendente hallazgo de Miguel Ángel Loma. Para él mi felicitación y saludo.
Mucha gracias por el comentario, Claudio.
Un saludo.