En este fin de semana, se cumplen quince años desde que decidiera trasladar mi residencia a tierras andaluzas. Recuerdo aquella mañana de principios de febrero, en la que el coche cama ( ya no lo tenemos) llegaba a la estación de Almería para comenzar una nueva vida llena de ilusión y esperanza. A lo largo de este tiempo, se puede decir que el vivir en Andalucía, ha sido un acierto y que ha supuesto y está suponiendo una gran enseñanza para mí, dado que he comprobado que sus gentes son maravillosas y trabajadoras, sus territorios bellos y su manera de vida, algo digno de alabar desde muchos puntos de vista, tanto por sus costumbres como por sus tradiciones. Quizás en todo este tiempo, lo que no he entendido y sigo sin entender, es lo que ocurre con los políticos de esta región respecto a sus ciudadanos, ya que por determinadas actitudes, parece que se han olvidado que su sueldo sale del bolsillo de los andaluces, que vienen a ser sus jefes, aunque generalmente, tratan a los ciudadanos como súbditos. No hace falta ir muy lejos para comprobar estas actitudes, lamentables e incomprensibles. El primer ejemplo de lo que digo, se ha producido a principios de semana, cuando desde la consejería de sanidad, después de anunciar un nuevo protocolo para las urgencias, nos anuncian la implantación de unas pulseras de colores a los enfermos que identifiquen su enfermedad, en las urgencias de ambulatorios y de los hospitales. ¿No se les cae la cara de vergüenza plantear eso como solución cuando las urgencias están colapsadas y con falta de personal?
El segundo de los ejemplos, se produjo el pasado jueves en redes sociales, en donde en un enfrentamiento producido entre la diputada de Podemos y el director del ABC de Sevilla Álvaro Ybarra, por unas diferencias respecto a una información publicada por su medio, la diputada se erigió en » autoridad», exigiendo al director del rotativo, que le tratara de Vd. y de una manera acorde a su cargo. La señora Rodríguez, no se ha enterado todavía que su sueldo de diputada sale de los impuestos de todos los andaluces, director de ABC incluido y que su obligación es la de servir a todos los andaluces desde el parlamento. Pero lamentablemente, parece que para la señora Rodríguez, el director no es más que un súbdito de sus caprichos que debe rendirle pleitesía por el mero hecho de ser diputada, nada más y nada menos que en el parlamento andaluz Estas cosas, estropean la imagen de esta maravillosa región en donde el despotismo en la política, está a la orden del día y el ciudadano se ve indefenso y desatendido por la falta de cercanía de atención y de consideración de sus políticos.
Por cierto, no quiero dejar de expresar el hecho de que vine a esta indaliana tierra » hablando fino» tal y como dicen mis amigos de Almería, pero afortunadamente, quince años después, en donde siento a Andalucía como parte de mí, ya utilizo los dejes típicos de mi provincia como dejes normales de mi lenguaje y que si hay algo que adoro y echo de menos cuando estoy fuera de esta bendita Roquetas, es esa manera tan rica de hablar, tan peculiar y tan preciosa, hasta el punto de que yo también digo eso de » hable bien, hable andaluz»
Andalucía bella y bonita, Sultana de mis sueños y de mi vida, ¡como no te voy a querer!





