Estamos en fechas previas al día de Andalucía, en lo que yo suelo llamar la «Semana Fantástica», puesto que, desde todos los medios y organismos dependientes de la Junta de Andalucía, se nos vende a los ciudadanos las loas del gobierno de la región, incluso con ciertos tintes de nacionalismo. Según nos dicen, tenemos un gobierno estupendo, que hace las cosas perfectamente, desde todos los puntos de vista. Nos hablan de logros en economía, en sanidad, en innovación tecnológica u otras virtudes que supuestamente tiene nuestra Andalucía, dándonos a entender que somos una región puntera en el conjunto de España. Todo esto, no es más que mentira porque este 28 de febrero, no tenemos nada que nos dé alegrías a los andaluces, empezando por la paulatina pérdida de influencia de nuestra presidenta regional Susana Díaz, quien, en este año, ha dejado evidente su falta de influencia cada vez mayor tanto en su partido, en donde perdió unas primarias para ser secretaria general, como en su posición futura en el partido en Andalucía. Resulta curioso que este año, su mayor enemigo en el socialismo español Pedro Sánchez, se haya auto invitado a los actos del día de Andalucía, supuestamente como representante institucional de su partido, cuando en realidad y según cuentan fuentes oficiosas socialistas, podría estar empezando a hacerle la cama a Susana Díaz, en sus posiciones como líder hegemónica en Andalucía.
Los andaluces no tenemos nada que celebrar este año, teniendo en cuenta que, en estos momentos, se está desarrollando un juicio como el de los ERE, en el que se han evaporado cerca de 850 m de e y resulta que nadie desde el gobierno, en el que la propia presidenta estaba en los ejecutivos en los que se produjeron esos hechos, se haya dignado a pedir perdón a los ciudadanos por lo sucedido, y ni tan siquiera se esté dando la información que requieren los ciudadanos al respecto. Por otro lado, no queda nada más que ver el estado lamentable de nuestra sanidad en hospitales y ambulatorios, insuficientes en la atención a los andaluces, el escarnio que supone la tributación a la que nos tiene sometidos el ejecutivo con el impuesto de sucesiones, en donde todo parece indicar que la bonificación planteada, es más electoral que real, sin que se haya modificado la ley de hacienda general al respecto, para darnos cuenta que las cosas en esta nuestra tierra, no van bien, que se nos dice lo que conviene ocultando la realidad que vivimos día a día y que lamentablemente, todo apunta a que nada va a cambiar por el momento.
Pero esto no solo tiene como responsable al gobierno andaluz, que lleva más de tres décadas y media de gobierno en la región, sin posibilidad de alternancia. También tiene responsabilidad el partido que apoya al gobierno, quien, en su presentación al inicio de esta legislatura, nos vendió «un cambio sensato», prometiéndonos cambios en las maneras de gobernar, cambios en aspectos tan importantes como la legislación electoral y otras materias que no se han materializado, cuando prácticamente, se puede decir que la legislatura está acabada o finalizada posiblemente durante el próximo otoño.
¿Cuándo podremos ir los andaluces con la cabeza alta por otros puntos de España y sentirnos orgullosos `porque las estadísticas colocan a nuestra región como una de las punteras de España?
¿Cuándo podremos sentirnos los andaluces orgullosos de que en nuestra región no existe elementos de corrupción que nos hagan avergonzarnos de la situación política de nuestra región?
Estas dos preguntas que quedan en el aire, de momento no tienen una contestación definida en positivo respecto a la situación de nuestra Andalucía, para que todos de manera encantada y con ilusión, podamos celebrar el » día de Andalucía» y muy especialmente, aquellos que, como yo, viniendo desde fuera, hemos decidido integrarnos en una sociedad y en una región, que, por sus gentes y características, merece mucho la pena, aunque sus dirigentes políticos causen vergüenza ajena





