Cada día descubro que vivimos inmersos en un sistema, a todos los niveles, que no funciona, a ningún nivel… pero también compruebo que tenemos lo que nos merecemos, porque no hacemos nada para que algo cambie, para mejorar, para que nuestras protestas sean efectivas, no damos ni un sólo paso para que las cosas cambien de verdad. Mientras no actuemos en coherencia, con sentido común y dejando a un lado las ridículas excusas y rencillas… esto se va a pique y nada tendrá sentido. Así que dejemos las quejas y sigamos caminando de espaldas a la realidad.
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