En nuestra sociedad hemos pasado de extremo a extremo, de ser exageradamente opresivos en la educación de nuestros hijos, a ser tremendamente permisivos… hemos pretendido ser colegas de los niños y jóvenes y se nos olvida continuamente que un padre o una madre, son eso PADRE y MADRE, deben educar en valores, ser referentes emocionales para ellos y ser espejos dónde se puedan mirar para avanzar en la vida. Lo que, de toda la vida, se ha llamado «predicar con el ejemplo». Cada día aumenta la tasa de suicidios juveniles, cada día existen más casos diagnosticados de trastornos en la conducta, hiperactividad, autismo, etc, etc… Los padres han de ponerse las pilas si quieren recuperar sus hijos y salvarlos de ser acosados o ser acosadores… hay que poner límites, hay que marcar unas pautas para que la mente del niño se vaya formando con cimientos humanamente fuertes y empáticos… pero claro, no es fácil y es más cómodo darles el móvil o la tablet y tenerlos anestesiados para poder seguir con nuestra rutina… la comodidad es lo que mata el entusiasmo y la pasividad lo que da lugar a problemas de conducta muy difíciles de solventar sin la intervención de especialistas que, cuando llegan, a lo mejor lo hacen tarde… Piénsenlo, es preocupante.
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