En estos tiempos parece que la palabra está de moda y no precisamente para bien, se cuestionan todos el valor de la palabra, los políticos contradicen sus propias palabras, no cumplen lo dicho, las palabras se dicen y parecen vacías de sentido. Pero no sólo los políticos defraudan con la palabra, se han preguntado alguna vez ¿cuántas veces somos infieles a la palabra dada?… se acabó hace tiempo ese valor de la palabra, la palabra era un pacto, un contrato, una seña de honradez de quién la pronunciaba. El valor de la palabra se ha devaluado tanto como el valor del dinero y ahora la palabra ya no vale nada. Piensen en ello y midan bien sus palabras, piensen lo que van a decir y sean fieles a las palabras que pronuncien.
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