Para desviar la atención del escándalo de amnistiar a quienes quieren robarnos una parte de España, y para distraernos del insensato efecto llamada a las costas canarias de una inmigración masiva de pobres africanos a los que se les ofrece el oro y el moro, Pedro Sánchez y sus acólitos han activado la cortina de humo del comodín contra los curas y la Iglesia.
Y como no hay peor cuña que la de la misma madera, ha utilizado a un ex cura, Ángel Gabilondo, Defensor del Pueblo (?), para arrimar la leña al fuego con un Informe sobre los abusos sexuales en la Iglesia según un método de investigación de lo más científico. Primero preguntas por teléfono a unas 8.000 personas si han padecido abusos y, después de creerte firmemente lo que te hayan contestado, extrapolas y proyectas el porcentaje de respuestas para concluir que si de 8.000 han contestado afirmativamente 400, se deduce que han existido unos 400.000 abusos. ¡Ciencia pura!
Les da igual conocer, por otras investigaciones más serias, que el ingente número de casos de estos desgraciados abusos se dan en el seno familiar y lejos del ámbito católico, correspondiendo a la Iglesia apenas una ínfima parte. No importa. Lo que persiguen es azuzar demagógicamente el odio y el desprecio contra los sufridos curas; unos hombres buenos en su inmensa mayoría, que tantos incendios apagan en esta España cada vez más empobrecida y desesperanzada.






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Respaldo absolutamente su escrito. Magnifico