Pasa la vida, pasa la vida. Pasa la vida, y no has notado que has vivido cuando pasa la vida… dice la sevillana compuesta por Manuel Garrido López con música de Romero Sanjuán que tantas veces hemos escuchado, y que he recordado especialmente estos días en que he podido llevar a mis nietas francesas a su colegio en Alsacia.
Por un momento me vi de la mano de mi abuelo Antonio acompañándome hasta el colegio donde estudié, y cómo ese hábito era garantía de que los compañeros no iban a meterse conmigo ni a gastarme bromas pesadas; me vino a la memoria cómo iba a recibirme los días de paga para invitarnos a mi hermana y a mí a una tapa de huevo a la flamenca en el bar Ernesto de la avenida Conde de Halcón y un kas de naranja, bebida que nos encantaba a los chiquillos de la época, a pesar de que mi madre le reñía porque podía quitarnos las ganas de comer, pero una mirada cómplice acompañada de una sonrisa, le quitaba hierro al asunto. Y qué decir de ese incomparable té con miel y especias que me preparaba mi abuela Emilia, infusión que me permitía alcanzar la madrugada estudiando en los años de universidad.
Recuerdos de una infancia en la que conviví con ellos en el piso paterno, con las apreturas propias de una familia donde habitábamos seis personas en 60 metros cuadrados, y donde, hasta alcanzar la adolescencia, me tocó dormir en una cama mueble en el salón comedor, ¡y aquí estamos! Sobrevivimos, agradecidos a nuestros padres que nos enseñaron la importancia de los abuelos en la familia, con sus achaques, físicos y mentales, propios de la edad.
A buen seguro que todos ustedes guardarán parecidos recuerdos, que el paso de los años no ha conseguido borrar y que nos hacen presente nuestro origen, nuestras raíces. Estarán conmigo en que el papel de los abuelos con sus nietos es fundamental para el desarrollo emocional, social e intelectual de estos. Son ellos los primeros que nos señalan la diferencia entre conocimiento y sabiduría, esa que dan los años y la experiencia, y que reparten a manos llenas a poco que te sientes a su lado y los escuches. Cuántos juegos y cuentos aprendimos a su lado.
De forma gratuita, recibíamos la transmisión de los valores que íbamos a necesitar en la vida, el sabor de las tradiciones, ellos son los guardianes de la historia familiar y cultural; los más interesados en el fortalecimiento del vínculo familiar, sobre todo en esos cumpleaños en que padres, tíos, hermanos y primos nos agrupábamos alrededor de la mesa para ver como soplaban las vela y en los que sin darnos cuentas percibimos el sentido de pertenencia.
Y qué decir de los abuelos como fuente de cariño, apoyo y comprensión, especialmente en momentos difíciles o de cambio. Siempre ofrecen un espacio seguro donde los niños pueden expresar sus emociones y sentirse escuchados. Para ellos la prisa ya no existe, y tienen un discernimiento especial para distinguir lo urgente de lo importante.
Sin esforzarse, podemos aprender a través de su ejemplo a ser pacientes (el tiempo ya no se mide por el reloj, y su saber esperar nos aporta serenidad); tolerantes, porque a esas alturas de la vida relativizan todo lo que antes parecía insufrible; respetuosos, pues las canas reflejan una autoridad moral que merece una consideración especial, y, sobre todo, cariñosos, con una ternura manifiesta en sus miradas, en sus expresiones, en sus abrazos, que siempre dan como si fueran a ser los últimos….
Como psicólogo, no puedo dejar de señalar los múltiples beneficios que aporta una relación entre abuelos y nietos, y que son, entre otros:
Apoyo Emocional y Cuidado: Los abuelos ofrecen un vínculo afectivo especial con los nietos, brindando amor incondicional, consuelo y apoyo emocional; pueden ayudar en el cuidado diario de los pequeños, especialmente cuando los padres trabajan o tienen otras responsabilidades, y su presencia puede generar un ambiente familiar más cálido y seguro para todos.
Transmisión de valores y Tradiciones: Los abuelos son custodios de la historia familiar y pueden transmitir valores, costumbres y tradiciones orales a las nuevas generaciones; sus historias y anécdotas personales ayudan a los nietos a comprender su pasado familiar y a desarrollar un sentido de identidad que les haga apreciar la diversidad cultural y la importancia de la familia.
Mediación de Conflictos y Apoyo a los padres: Los abuelos a menudo actúan como mediadores en conflictos familiares, utilizando su experiencia y sabiduría para ayudar a resolver desacuerdos entre padres e hijos, pueden ser un recurso valioso al ofrecer consejos y apoyo emocional en la crianza de los niños, sobre todo con padres primerizos o con los que se enfrentan a desafíos en la crianza de sus hijos.
Ojalá que no tengamos que esperar a vernos privados de ellos para valorar el tesoro que representan para cualquier familia.
Alberto Amador Tobaja; aapic1956@gmail.com






4 Comments
Alberto Tobaja rescata en «Abuelos» el tesoro que supieron transmitirnos esos queribles parientes. ¿Cómo no sabrían hacerlo?… si son los papás de nuestros papitos.
Felicitaciones por la sensibilidad y observaciones del autor.
Como siempre me quedo con ese retrogusto que me da poder leerte asiduamente.
Hoy has tocado el tema de los abuelos. Pues si, gracias a ellos, muchos matrimonios descargan parte de sus obligaciones en ellos; estos lo hacen encantados. Solo quiero añadir, que gracias a ellos, muchos matrimonios son capaces de superar esos baches que todas las parejas sufren a lo largo de su vida.
Un cariñoso abrazo para todos los abuelos, unos aquí y otros en el cielo.
Enhorabuena por el artículo , en un momento en que desprenderse de los abuelos es una constante.
Justo viví gracias a Dios como mi abuela fue cuidada por mi madre hasta el final de sus 95 años , y justo estoy haciendo lo mismo con mi madre dando ese ejemplo de cariño y ayuda a nuestros padres cuando más nos necesitan . Quiero que mis hijos vean y vivan con mi madre en el amor y en el respeto a quien debo lo que soy .
Un cordial saludo
La vida me privó de la fortuna de disfrutar de mis abuelos. Sólo conocí a mi abuela materna ya sin sus facultades mentales. Pero viendo a mi madre disfrutar de su nietos y ellos disfrutando de su abuela, puedo apreciar y compartir todo tu artículo. El cuidado y cariño que le debemos a nuestros mayores nunca será ni una pequeña parte de lo que ellos nos dieron a nosotros. Con tu permiso comparto en redes.